sábado, junio 16, 2012

De aquel amor de música no tan ligera.

Aquí me tienes de nuevo querido blog, harto de no poder dormir... quizás porque no lo intento, quizás porque no quiero aún.

Es una madrugada linda, faltan 5 minutos para las 4 de la mañana.... y yo acá en mi jardín... mi Jardín del Edén.  La tarde estuvo muy extraña, típico de juaritos... día soleado y con mucho calor, de pronto el cielo quedó repleto de nubes...y se respiraba la sospecha, algo tramaba. Una nube café se observaba venir del sur, nos tomó a todos por sorpresa la tormenta arenosa.

Luego de 2 horas el cielo volvió a ser azul, llenito de nubes; la noche pintaba para ser linda y fresca, había que disfrutarla y no quedarse en casa.

Café, charlas, risas, cigarros, café, galletas, risas, charlas, cigarros, cigarros, cigarros, cigarros, café, galletas,  charla, risas, charla, cigarros, risas, carcajadas...café saliendo por la nariz, risas, carcajadas, charla, cigarros... toda una noche normal junto a mi melómana favorita. Si algún día me preguntaran qué me llevaría a una isla desierta, sería a ella con muchos cigarros y mucho café Jajaja

Con la medianoche llegó la cuenta del lugar pero no la hora de despedirnos. Alargué el camino a casa manejando despacio. Música, cigarros, risas, charla, música, música, música, cuatro siglos, música, música, música; tantas cosas buenas en un mismo auto hicieron que me olvidara por completo de que hoy fue el concierto de Caifanes, al que no pude ir por no tener una visa.

Llegamos a casa de mi melómana favorita escuchando Ángel para un final de Silvio Rodríguez, dejándonos en un silencio, pero el ángel que pasó no fue el del final (afortunadamente) y seguimos con otro tema de Silvio que salió por casualidad, Cierta Historia de Amor ... y terminamos hablando de un libro que trataba de algo similar a la canción...

Parecía que era la hora de despedirnos, pero el inicio de una canción nos dejó estáticos y fue tan Beautiful como lo pensé. El reproductor en aleatorio se puso en contra de las despedidas y a favor de la buena música  y de nosotros, que pasamos los siguientes 90 minutos cantando, divagando, viajando con la música...hasta que las necesidades fisiológicas hicieron de las suyas, trayéndonos de nuevo a la tierra.

Cuando estoy a su lado no importa más lo que hay alrededor, el momento más trivial lo convertimos en algo especial, la quiero bastante y sé que nuestro amor es de música, pero de música no tan ligera.

2 comentarios:

Judith A De La Ree dijo...

Un tanto de cigarros, tres tazas de café, una con aroma de mujer… Cuatro siglos con fondo musical que parecieron pasar en menos de 10 minutos. La compañía del master coreando sus canciones con nosotros. :D

Abraham Moreno dijo...

:)

"...qué esperás?

...si la música te busca
dejate llevar..."